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martes, 13 de agosto de 2013
domingo, 16 de junio de 2013
Jorge Parra, el impulsor de la danza y el teatro.
Domingo, 16 de Junio, 2013
Jorge Parra, el impulsor de la danza y el teatro
En el 2014, cuando cumpla 50 años de edad y 30 de
trayectoria, Jorge Parra Landázuri dejará de bailar. Se dedicará a dirigir, a
crear y a la gestión cultural, ramas en las que este tiempo incursionó. Pero a
esos oficios se enfocará por completo este guayaquileño, organizador del
Festival de Danzas Fragmentos de Junio y del Festival Internacional de Artes
Escénicas, dos de las grandes citas artísticas de la ciudad.
El primero nació a inicios de los años 90, cuando Parra
era parte de la Escuela de Danza de la Casa de la Cultura del Guayas, entidad
que enfrentó una de las tantas huelgas de entonces. Parra y los estudiantes de
nivel avanzado estaban en un proceso de creación de coreografías y decidieron
no parar. En ese ambiente fragmentado optaron, además, por mostrarlas al
público. Y a esa muestra la titularon Fragmentos de Junio. El segundo nació en
1998, cuando el bailarín integraba el centro cultural Sarao.
Pero la vinculación de Parra con el arte comenzó mucho
antes, por casualidad. A los 16 se marchó de casa. Y a partir de entonces, para
subsistir, trabajó como vendedor de extintores de incendios y demás artefactos.
Pensó que si estudiaba teatro, esto lo iba a ayudar a convertirse en el mejor
vendedor del mundo. Se inscribió en la escuela del grupo El Juglar. Después se
interesó por bailar y tomó clases con el bailarín Douglas López, aunque,
recuerda Parra, este no le daba esperanzas, porque, según le decía, ya estaba
muy mayor para empezar: 19 años.
A los 20, se fue a Quito e ingresó a la Compañía Nacional
de Danza y al Ballet Ecuatoriano de Cámara. Después de un tiempo se reencontró
con López, quien lo invitó a integrarse al naciente grupo Ballet Concierto.
Regresó a Guayaquil y fue parte de la agrupación hasta que se disolvió. Para
entonces, Lucho Mueckay había retornado de México, tras años de permanencia
allá, y hacía danza contemporánea, género que a Parra le interesó. Fue así como
se enroló, junto con Mueckay y otros artistas que confluyeron en esa época, en
el proyecto Sarao. El primer espectáculo lo estrenaron en 1990.
Mueckay dirigía la Escuela de Danza de la Casa de la
Cultura. Parra ejercía de profesor. Por esa época, Sarao alquiló un local en la
ciudadela Kennedy Vieja, donde se mantiene hasta ahora. En el centro cultural,
Parra permaneció hasta el 2009. “Partir significó alcanzar metas que se estaban
quedando en gaveta”, dice este bailarín y coreógrafo, que ahora tiene su propio
grupo, Zona escena, y es profesor del ITAE. La gestión cultural que inició de
manera empírica en Sarao, se afianzó con los años y la experiencia. En el 2003
retomó el concepto de Fragmentos de Junio para convertirlo en un festival y
nació más tarde el Festival de Artes Escénicas.
Hasta ahora, Parra continúa con esos proyectos. Afirma
que piensa mantenerlos. Los considera necesarios para la ciudad. “Siento como
un compromiso con Guayaquil”, dice el artista, quien en 1994, con la danza
Signos retrospectivos, obtuvo el primer premio del Salón de Julio, que ese año
estuvo dedicado a las artes alternativas.
Una nueva edición de Fragmentos de Junio comenzará este
20 y se realizará en varios escenarios. Parra está inmerso en su organización.
Continúa con la docencia y en la creación y dirección artística. Con Zona
escena alista obras. Y prepara el que será su retiro de los escenarios, luego
de 30 años de bailar.
Perfil
Nombre: Jorge
René Parra Landázuri.
Fecha de
nacimiento: 16 de marzo de 1964.
Familia: Es el
tercero de una familia de seis hermanos.
Trabajo: Creó
y dirige el grupo Zona Escena. Ha realizado, dirigido y bailado una infinidad
de coreografías. Se dedica a la docencia.
Mascota: Tiene
un gato llamado Sombra.
(SARAO) "amortiguando" 1990
"signos retrospectivos" primer premio Salón de Julio 1994
ZONA ESCENA "punto cero" 2010
FRAGMENTOS DE JUNIO 2013
DIARIO EL TELÉGRAFO.
09 JUN 2013 EDITORIAL CARTÓN
PIEDRA
Efervescente y diversa, dos
rasgos esenciales de la danza contemporánea
¿Qué es un cuerpo flotando en
el aire, enredado entre vestimentas ligeras hechas a mano, mientras una luz
artificial satura su rostro y lo eleva a una condición casi angelical? ¿Qué
representan los movimientos de esos robustos bailarines, que arriesgando la
física de sus extremidades, nos aproximan a la posibilidad de la perfección
técnica? ¿O qué suscita la danza contemporánea en nuestras reflexiones y
posturas ante el arte?
Tal vez estas sean algunas de
las imágenes y cuestionamientos que circularon esta semana, en las retinas y
mentes de los espectadores que asistieron al III Encuentro Internacional de
Danza Contemporánea en los escenarios de los teatros Nacional Sucre y
Variedades Ernesto Albán, que arrancó desde el 1º de junio, y terminó ayer.
Con una acertada selección de
grupos y colectivos dancísticos nacionales e internacionales, como la presencia
de la reconocida coreógrafa brasileña Deborah Colker, el encuentro convocó a
varios sentidos y públicos de la capital. La representación nacional estuvo a
cargo de Laboratorio Coreográfico Emergente, Colectivo Gatos en la Barriga,
Tamia Guayasamín, Quito Concreto, Fausto Espinoza y Taller Permanente de
Experimentación Artística.
Junio se carga de danza
contemporánea en varias provincias del país. Es el momento adecuado para que la
gente se movilice y se pregunte por el arte escénico ecuatoriano. Por ejemplo,
en Guayaquil, se desarrollará próximamente el XI Encuentro Internacional de
Danza Fragmentos de Junio, y cabe destacar lo que la crítica e investigadora en
esta área, Genoveva Mora, señala sobre la nueva edición: “Concebir un festival
de danza requiere más que el deseo espectacular, hace falta entenderlo como la
posibilidad de llevar a escena un lenguaje que se construye desde el cuerpo y se
transforma en un discurso que coloca al aut@r y espectad@r en una posición
política”.
jueves, 13 de septiembre de 2012
DÍAS DE TEATRO EN GUAYAQUIL
Días de teatro en Guayaquil
Por Redacción Expresiones
28 de Agosto de 2012 - 16:09
El Sótano montará El día que aprendí a decir no.
Yuyachkani con el espectáculo Con-cierto olvido.
El Sótano montará El día que aprendí a decir no.
José Javier Roldós C.
roldosj@granasa.com.ec
roldosj@granasa.com.ec
Jorge Parra (foto), actor, bailarín y gestor de este encuentro, reflexiona sobre los quince años que respaldan a esta muestra teatral, que se inició en Sarao, con una programación que se extendía por tres meses y que hoy ha sumado a su cartelera talleres, presentaciones y conversatorios entre artistas e interesados en el tema. En dos semanas, reunirá diversas propuestas del quehacer teatrero contemporáneo, nacional e internacional.
“En sus inicios arrancaba en octubre y terminaba en diciembre. En Guayaquil, en ese tiempo, casi no se veían obras. Sucedía el teatro de manera muy esporádica y teníamos esa suerte, digamos, porque la gente estaba muy ávida de ver propuestas de este tipo... Sobre todo agrupaciones importantes que no habían venido a la ciudad comenzaron a venir; el festival era nacional, pero teníamos siempre un invitado que venía de algún país cercano, Colombia o Perú. Poco a poco fue evolucionando y se volvió internacional, más equilibrado”.
Parra, de 48 años, 30 de estos dedicados a las artes, recalca que el Fiartes ha pasado de ser una muestra de exhibición a adquirir también un tono más formativo. “Buscamos que el festival sea un aporte a la comunidad actoral, artística, teatral... Hemos desarrollado también un espacio para la crítica, se mantienen talleres temáticos y este año un encuentro de directores de América Latina”.
Como parte de la oferta a la que el público tendrá acceso, el laboratorio de artistas Mapa Teatro, de Colombia, presenta hoy y mañana (21:00 y 20:00), en el Centro de Arte, Testigo en ruinas, “un tipo de espectáculo que involucra las artes visuales y otros lenguajes tecnológicos”.
Yuyachkani, de Perú, propone el domingo 2 de septiembre (20:00) la obra Con-cierto Olvido. “Es el típico teatro latinoamericano de grupo. Tienen cuarenta años de existencia como agrupación, justamente este año los cumplen”. El trabajo de las mexicanas Liliana Felipe y Jesusa Rodríguez también llegará al Centro de Arte con la presentación de Diálogos entre Darwin y Dios (septiembre 3, 20:00), “un tipo de cabaré que fluctúa entre la música y el teatro”. Desde Suiza, el teatro Delle Redici traerá el 5 de septiembre, a las 20:00, Track. El colectivo Sótano, de Brasil, pondrá en escena El día que aprendí a decir no (septiembre 6, 19:00); “Ellos se presentan en el Teatro Laboratorio del ITAE, una propuesta de mimo corporal más contemporáneo”.
Parra agrega que en la programación también se ha incluido un espectáculo musical a cargo de Daniel Aguirre y 120 Kilos de Jazz, de Bolivia (septiembre 7, 19:00).
Las ofertas locales varían desde Ensayo sobre la soledad, dirigida por Santiago Roldós, de Muégano Teatro, de Guayaquil (el sábado a las 20:00); Las paredes hablan, de Raymundo Zambrano del grupo Palo Santo, de Manta, el 9 de septiembre a las 19:00; el 10 de septiembre, a las 20:00, Luna de miel, otra de sal del Teatro del Cielo, de Cuenca, bajo la dirección de Martín Peña. El festival culmina el 11 de septiembre a las 20:00 con El Montaplatos, del grupo Daemon, de Guayaquil, bajo la dirección de Jaime Tamariz.
Las jornadas formativas tienen en su agenda, el 8 de septiembre, a las 19:00, en el ITAE, la mesa de discusión El teatro latinoamericano hoy: teatralidades, contextos, poéticas y políticas, con la participación de Jaime Gómez Triana (teatrólogo cubano), Santiago Rivadeneira (revista El Apuntador, de Ecuador), Maico Silveira (El Sótano, colectivo teatral y revista de Brasil). La moderadora será Bertha Díaz (del ITAE).
Mientras la décima quinta edición de Fiartes arranca mañana en Guayaquil, Parra y el equipo de Zona Escena esperan que baje el telón para empezar a escoger la programación de la próxima edición.
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